¿Cómo empezó este viaje?

¿Cómo empezó fallera?

¿Qué manera más bonita hay de hacer crecer una idea llena de sentimiento?

¿Cómo nace algo así?

Pues con buenas amistades que te hagan reflexionar aunque sea ante un gin tonic.

Hace años vino a pasar una temporada a Valencia una buena amiga y su familia, Betty Wageman, precursora-impulsora de lo que hoy en día es «fallera por un día» y después de vivir casi un año en Valencia ¡¡se iban sin vestirse de fallera!! Y eso no podía ser, no podían dejar Valencia sin sentir lo que yo sentía cada vez que me vestía con mi traje, eso no era posible!!!, y se iban en unas horas!!!, así que desmonte todo mi vestuario, el de mi hermana y el de todo aquel que pude conseguir y llené el bar en el que trabajaba con todo ello, sin pensármelo demasiado, llamé a mi hermana y a mi madre para que me ayudaran, y convoqué a mis amigos “a cenar a puerta cerrada” y en cuanto entraron por la puerta y cerramos las puertas del bar tras ellos, les explicamos la idea, y se apuntaron rápidamente, y me puse a peinar uno tras otro a todos los miembros de aquel grupo de extranjeros de casa.

Todos estaban súper ilusionados,  y unos y otros iban formando nuestra propia comisión de fallera familiar, todos estaban increíbles y lo mejor fue cuando decidimos salir a la calle a pasear y cómo se sentían cuando todos los del barrio les decían lo bonito que era verlos vestidos de falleros por fin.

Fue un día realmente bonito para todos y los sentimientos  afloraban y acabaron llorando por la tierra que también les había acogido y que al día siguiente abandonaban.

Ni ellos ni nosotros olvidaríamos esa experiencia que parecía una locura impulsada por las ganas de que se pusieran en nuestra piel, y el intentar pasar las últimas horas de aquel año lo más unidos posible.

Pero fue años más tarde cuando fuimos a visitarlos cuando todo esto tomó forma, otra forma,… fuimos a verlos a EE.UU, donde pasamos unos días increíbles en familia, hicimos todo lo que nos dió tiempo a hacer, como siempre que vas de vacaciones a cualquier sitio, visitamos lugares, etc,… y entre otras cosas fuimos a un pueblecito de Utah donde nos «disfrazamos de vaqueros» y nos hicieron unas fotos a todos, vestidos de vaqueros!!!, fué super divertido!!!, y mientras esperabamos que nos imprimieran las fotos, nos fuimos a tomar algo a un bar cercano, ¡¡¡y como no!!, empezamos a comentar lo que habíamos hecho, lo bien que nos lo habíamos pasado, pero todos nuestros amigos coincidieron en hacer el mismo comentario, el comentario de ellos fue súper sincero: «This is fun, but is not the same Experience, the feelings, the emotions we prefer fallera por un día«.

Y ahí entre copas y fotos de vaqueros surgió la idea de cómo hacerlo y empezaron las cábalas y elucubraciones, esas que siempre planteas cuando te animas con un par de copas, pero que siempre se quedan ahí, siempre pasan de largo y nunca llegan a ningún puerto,…. Y quien me lo iba a decir,… aunque no sería hasta un año más tarde cuando lo plasmaríamos en «fallera por un día», pero al final ésta idea llegó a puerto, y hasta hoy.

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